En casa de las rubias, Mery y Rocío,
se encontraban las tres amigas preparándose para la fiesta, estaban en la
habitación de Mery preparando todo para la gran noche. Estaba todo hecho un
caos, lleno de ropa de Rochi, de Mery y obviamente de Cande, por todas partes que
había llevado prácticamente todo su placard a la casa de las rubias.
- Ustedes creen que esta se verá
bien con este pantalón? –dijo la morocha insegura mirándose al espejo-
- Si gordi, se ve re bien… igual si
te pones este vestidito ensima del jeans, se va a ver bárbaro –decía acercándole
un vestido rosa-
- ¿Vos decís? –preguntó nuevamente girandose
hacia el espejo-
- ¡Voto por el vestido! –levantó la
mano Rocío y terminó de atarse los cordones de las zapatillas- ¡che flaca! ¿Qué
onda con “Mister Sociable” –dijo divertida-
- ¡si Gor! ¿Que pasó? –se sumó María
cepillándose el pelo-
- Resulta que si tenía clases, me
estaba esperando… -dijo Candela sentándose en la cama- y nada entramos a un
salón, se mueren lo que era ese salón –dijo tirandose en la cama-
- ¿Qué tenía? –preguntó Rochi mirandola
sin importancia-
- ¡Era hermosooo! Se mueren, tenía
muchos colores –dijo incorporándose nuevamente- igual, yo pensaba que los de
Arquitectura eran todos unos apagados, sombríos, aburridos, pero chicas se
mueren lo linda y combinadas que son sus aulas. Tienen pintados los muros, son
como obras de arte vivientes –suspirando-
- Ay, quÉ se yo, pensé que habían
maquetas maravillosas, no sé… otra cosa –dijo Mery maquillándose-
- Che, no es menor que el aula de ellos
sean más linda que la mía, chicas estudio diseño- enfatizó Cande-.
- Yo también –soltó María interrumpiéndola
sin dejar de mirar el espejo-
- Bueno, las dos estudiamos diseño
–corrigió- y nuestra sala es HORRIBLE en comparación a la de ellos, no puede
ser, ¡no es posible! ¿Entienden? –agregó Can mirándolas-
- Bueno, es simple organiza algo y
que se yo, decoran o arman algo nuevo para su aula y ya esta! –sonrió Rochi-
- Si, no es mala idea –dijo Candela entrecerrando
los ojos- ¿y vos? – preguntó acusadora la morocha-.
- ¿yo que? –respondió Rocío
asombrada-.
- Dale gata, Pitt me conto todo. –dijo mirándola
fijamente-
- ¿Todo de qué? –haciéndose la que
no sabía-
- ¡No te hagas la que no sabes,
Rocio! Dale, como es eso de que el profe te quiere con dulce de leche… –dijo
divertida-
- ¿Qué? –dijo en un tono de
indignación- ¡nada que ver! Es un pesado.
- ¡Y le encanta! –la picó Mery quien
se había mantenido al margen-
- Por favor… –la miró seria- ¡nada
que ver! El tipo es un pesado, ¡creído! Esa sonrisita compradora, superficial,
como si lo supiera todo. Encima, me hecho de la clase –decía Ro indignada-
- Jodeme que fue él el que te sacó –abriendo
la boca sorprendida agregó Cande-
- ¡Si! ¡Aggghhhh! –blasfemó Rochi
apretando los puños- de solo pensar en él –
- Se le cae la baba –La interrumpió
Mery-
- Si… ¡no! ¿Qué decís? Nooo, de
pensar en el me dan nauseas –dijo tapándoseme la boca como si fuese a vomitar-
- Le gusta!–afirmó Cande mientras
miraba a Mery quién la apoyaba-
- ¡No empiecen! –tirándoles un cojín
a cada una-
- Ro, no lo niegues, mientras más lo
niegas, mas se aferra a vos el sentimiento –dijo terminando de maquillarse la
morocha-
- Hermanita, es así. Cada vez que te
pones así, que te molesta poco menos por el simple hecho de respirar, seguro es
tu futuro –decía siendo objetiva- sino miralo a Pablo
- Si, y mirá como termino… –moviendo
la cabeza, para apartar toda clase de pensamientos- ¿¿era necesario nombrarlo??
–levantándose- me voy a lavar los dientes –y se encerró en el baño del cuarto-
- Tema débil, eh –dijo Can
preocupada-
- Si, mas ahora que se metió a la Universidad,
tiene todo el sentimiento a flor de piel –dijo suspirando-
- Bueno, simple hay que subirle el
ánimo, darle fuerzas, y tratar de no nombrarlo –dijo alzando una ceja-
- Fue una acto fallido –excusándose-
Pasaron un par de minutos y Rocío volvió a
salir del baño…
- Che, Rochi –dijo Candela cambiando
el tema- ¿qué vas a cantar hoy? -Acompañada de su mejor sonrisa-
- Aahhh… –sonriendo sin decir nada-
es una sorpresa!
- ¿Qué? Naaa, me tenés que decir.
Digo, soy como tu vestuarista oficial! –decía huecamente la chica-
- Ni te gastes, Can. Lo intente todo
el día y no me soltó nada –dijo encogiéndose de brazos-
- ¿Qué pasa? ¿Por qué tanto
misterio? –dijo mirándola picara- que tramas rubia…
Rocío sonrió divertida por las caras
de Candela
- Nada, va a ser sorpresa y ya está –sonrió-
- Es mi idea o ¿¿Amadito está muy
callado?? –dijo Mery mirando a Rocío-
- ¿Si, verdad? –levantándose de la
cama- Eso significa lío seguro…
- Yo voy –dijo Candela haciendo que
la rubia volviera a sentarse y ella se acercó a la puerta- Amadito, corazón –le
grito desde la puerta, pero no recibió respuesta- ¡Amado!
- ¿Qué tía? –gritó el pequeño desde
su habitación, entre la de Mery y Rochi-
- ¿Qué haces corazón? Estas muy
callado –llegando a la habitación del chico-
- Veo tele tía –sonrió con su mejor
sonrisa-
- ¿Seguro que sólo eso? Mira que con
silencio, vos seguro no –dijo sentandose en la cama con él-
- Estaba viendo dibujos animados,
midá –dijo señalándole la televisión-
- Claro –mirándolo a él nuevamente-
bueno enano, me voy a donde tu mami y tu tía, si? –y el chico asintió
sonriendo- te portas bien, ¿si? –y el chico volvió a sonreír, le dio un beso y
salió de la habitación-
Amadito era un niño muy tierno,
tenía unos ojitos igual a los de Pablo, pero tenía toda la personalidad
traviesa de la madre, aunque la dulzura y esa sonrisa compradora del morocho. Tenía
tan sólo 3 años, casi cuatro, pero hablaba perfecto, y no era para menos con
dos mujeres encima de él enseñándole de todo, y a eso sumado Cande y Peter, que
lo visitaban cada tanto, igual Peter, como hombre que es, lo consciente un poco
más, juega más con él y le fomenta las travesuras, sacándole más de una cana a
las chicas, pero aún así seguía siendo la luz de la casa, y de la vida de
todos…
- Y, ¿en qué estaba ese remolino?
–dijo con ternura María-
- Que mal pensadas son, eh–dijo
haciéndose la indignada- ese pobre niño estaba acostadito en su cama viendo
monitos-
- Segura que nada más –agregó Rochi mirándola
seria, Cande siempre tapaba sus travesuras-
- ¡Que sí!, che les queda mucho?
–dijo mirándolas-
- Yo me peino y estoy lista –sonrió la
mayor de las hermanas entrando al baño-
- Estoy lista –sonrió Rochi-
- Y la chica que va a cuidar a
Amadito? –y el timbre sonó-
- ¡ahí está! –dijo Rocío saliendo de
la habitación para bajar al primer piso y abrir la puerta-
En la
Puerta …
- ¡Hola! –dijo Ro sonriendo mientras
abría la puerta- pasá…
- Hola –sonrió- ¿vos sos María?
- No, soy Rocío, la hermana, vos
debes ser Mariana
- ¡Lali! –corrigió la morocha sonriendo-
- Estamos listas –sonrió Cande mientras
bajaban ambas chicas-
- Voy a buscar mi cartera y nos
vamos, ¿si? –Rocío subió a su habitación-
- Hola, Lali ¿verdad? –y la morocha asintió- si
hablé con tu hermana…
- Si, me dijo, che y a quién debo
cuidar, digo, se que se llama Amado, pero nada más –dijo sinceramente la chica-
- ¡Mami! –Se oyó el llamado de Amado
desde la escalera-
- ¡Ahí está! –dijo divertida Cande-
- ¿Qué pasa corazón? –dijo Mery
acercándose al niño-
- ¿A dónde van tía? –dijo abrazando
a la rubia-
- Ya te dijimos que vamos a salir,
pero vos te vas a quedar con la tía Lali –le explicaba María al pequeño
mientras indicaba a la chica-
- Hola Amadito, soy Lali –saludándolo
tiernamente-
- ¡Hola! –sonrió el niño- ¿y mi
mamá? –dijo mirando a la rubia-
- ¡Aquí estoy amor! ¿Qué paso, mi
vida? –Dijo Rocío llegando hasta él y tomando en brazos-.
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