Día lunes muy temprano, un sol
radiante de esos que se te cuelan por la ventana para anunciar que el nuevo día
se presenta, pero que el verano de apoco se termina. En un día cualquiera, no
surtiría ningún tipo de efecto en ella, por lo general, las travesuras de una
pequeña bestia dando vuelvas por encima de ella, sobre su cama, debajo de ella
e incluso dentro la mantendrían despierta desde mucho más temprano, pero este
no sería un día común. La pequeña bestia rubia no estaba en casa, por ende todas
sus travesuras tampoco, y por lo tanto su despertador normal mucho menos.
Definitivamente no lo sería.
Ni para ella, ni para nadie.
-Roooo!!!! –gritaba una voz desde el
primer piso de la casa- Rochii!!! –insistía la voz, que cada vez irrumpía más
profundamente en sus sueños y que de a poco la sentía llegando hasta la puerta
de su habitación- Rocío. –sentenció la voz-.
-Que pasa… es temprano, Amado no
está saltándome en la cama, eso significa que todavía es muuuy temprano
–girándose y tapando su cabeza con la almohada-.
-Por Dios Ro! Son las 9 de la mañana
–dijo al tiempo que tiraba toda la cocha hacia atrás- que cabeza que sos,
Amadito se fue ayer a casa del papá-.
De un salto la chica se sentó en la
cama.
-Jodeme!!! Se me olvido, Dios la
hora que es y yo todavía en la cama- dijo la rubia, corriendo de un lado a otro comenzó a buscar
sus cosas, pero sin encontrar ninguna.-Que mala hermana sos, claro no, ¡como no
tenés tu primer día de clases!
La chica soltó una carcajada.
-¡Porque fui superdotada y termine antes!
– sentándose en la cama-.
-Mery ¡Ayúdame! Dale ayúdame por
favor- soltó suplicándole-.
La rubia soltó una carcajada ante la
cara de desesperación de su hermana.
-Esta el desayuno listo, tu ropa en
el baño y tu bolso preferido lo arregle anoche –y agregó ante la expresión
desfigurada de su hermana menor- encontré tu horario y metí un par de cuadernos,
pero no sé si eran los correctos, sabía que ibas a despertarte tarde –sonrió-
-¡Me salvaste la vida! –dándole un
beso en el cachete- ¿qué haría sin vos hermanita?
-Probablemente nada! –sonrió
agrandándose-
-Mejor me voy a bañar para darles
espacio a ti y tu ego –entro riendo al baño-.
María, hermana de Rocío, es una
mujer de carácter, con un alma pura al igual que la de Rocío. De pequeñas ambas
han formado una relación que va más allá del ser hermanas, son amigas,
confidentes, almas gemelas. Desde el primer al último momento de sus vidas han
estado juntas, buenas, malas, difíciles y peores y probablemente nadie pueda
cambiar eso. Ni siquiera su madre. María estudia Diseño, está en tercer año y
no se complica la vida. Viven simplemente los tres. Ella, Rochi y Amado.
En diez minutos Rocío estaba lista y
corriendo nuevamente de un lado a otro, revisando si las cosas que había guardado
su hermana en su bolso eran las correctas. Se maquillo rápidamente y cuando
estaba lista bajó rápidamente, bebió un poco de jugo y con media tostada en su
boca le dio un beso a su hermana y salió corriendo hacia la puerta.
-¿A qué hora pasas a buscar a
Amadito? –preguntó antes de que la chica saliera-
-Salgo de clases a las 3 de la tarde,
termino y voy a buscarlo ¿si? – dijo rocíodesde la puerta y Mery asintió desde
la cocina- y vos ¿a qué hora tenés clases hoy?
-Entro a las 12 hoy –respondió
comiéndose una tostada-.
-Dale. ¡Nos vemos a la noche
entonces! ¡Te quiero! ¡Chau! –dijo Rocío cerrando la puerta tras ella-
Rocío subió al auto con rapidez,
conecto el manos libres con torpeza, encendió la radio, el motor y partió rumbo
a la Universidad. En la radio anunciaron que eran las diez menos quince, cosa
que la alteró un poco más de lo que ya se encontraba, ya que en quince tenía
clase. Por lo general, no era de esas personas que llegaba atrasada a todas
partes, contrario a lo que le pasaba ese día, era bastante puntual y, típico de
una persona puntual, odiaba los retrasos. Conducía distraída atrapada en sus
pensamientos cuando se le atravesó un auto desde la calle contraria, lo esquivó
con fuerzas e intentando calmar la respiración y el temblor de las piernas
continuó manejando. Después de prácticamente volar entre el resto de los autos,
casi atropellar a un perrito y rozar a otro auto, llego a la facultad, miro el
reloj y le quedaban dos minutos para entrar, tomo sus cosas como pudo, cerró la
puerta del auto, puso la alarma y camino a paso rápido para entrar a la clase,
se encontraba a pasos del salón y la puerta estaba cerrada, extrañada abrió la
abrió , se dirigía sigilosa y en silencio hacia los asientos y cuando estaba a
punto de tomar posesión de uno de ellos una voz la interrumpió.
-Perdón, serías tan amable de
explicarme ¿Para donde va? –preguntó el profesor con voz fuerte, captando la
atención de todos en la clase-.
Rocío se quedó paralizada y
completamente sonrojada se volvió hacia él. Unos grandes ojos claros amenazaban
con tragarse su orgullo y con dejarla completamente sin habla.
-Emm yooo –articuló sin éxito- pretendo sentarme –dijo con total sinceridad-.
-Por lo visto se le atrasó el reloj
señorita… o lo olvidó en casa- dijo el hombre al momento que observaba su reloj
de pulsera y estiraba las palabras para que ella dijese su nombre-.
-Rocío… Rocío Igarzabal –dijo
nerviosa-
-Bueno Rocío –dijo él con claridad
en la voz- le voy a pedir que se retire de mi aula- y como si nada le señaló
con la mano la salida-.
-¿Qué? ¿Me está cargando?? –dijo la
rubia sin creérselo-
-No, la clase comenzó y el timbre
sonó hace ya exactamente -miro su reloj- seis minutos- se giró hacia su
escritorio y caminó por el pasillo-.
-No es verdad –miró su reloj- ¡hace
dos! –dijo Rocío mientras o seguía y le enseñaba su reloj ante la atenta mirada
del resto de la clase-.
-Igualmente llego tarde señorita Irrarazabal-
dijo el profesor mientras se sentaba-
-Pero… –dijo buscando las palabras-
-Nada… por lo tanto, le voy a pedir
que se retire de mi clase –dijo serio mientras abría un libro- Clase,
comenzaremos con el capitulo uno del libro-
Rocío quedó estática ante lo dicho
por el profesor, estaba perpleja y de pié frente a ese déspota que la había
humillado en frende el resto de los alumnos presentes.
Todos la miraban.
Nadie podía creer lo que había
hecho, pero de inmediato abrieron los libros en donde este le había indicado.
No entendía nada, la rabia le nublo la mirada a la chica y sin ser capaz de
articular ninguna palabra se giró y salió pegando un portazo.
-¡Uhhgg! –gritó rocío sacada
mientras caminaba por el pasillo- ¿Quien se cree que es? ¿¿¡¡ Eh!!?? Estúpido ¡¡Uhhgg!!
–dijo pateando un arbusto que estaba cerca-
A lo lejos un chico rubio y alto
miraba divertido la situación de furia de Rochi y tras dudarlo un instante
decidió acercarse. Algo le atrajo de esa chica…
-Veo que no ha sido una buena mañana
–dijo el chico sonriendo ampliamente mientras llegaba hasta ella-.
Rocío asustada por la voz que
irrumpía en su desahogo, se giró y vio como el rubio la miraba.
-Perdón, pero vos y yo ¿nos conocemos?
–dijo Rocío-
-¡No!, soy nuevo, bueno no tanto la
verdad, era alumno de acá, pero como ya egresé ahora soy uno de los nuevos
profesores –respondió divertido-.
-Mirá vos –soltó sorprendida-
-¿Se puede saber por qué tan enojada?
–pregunto curioso- digo, porque no creo que el arbusto te haya hecho algo tan
grave como para que te enojes así con él y lo termines pateando al pobrecito
–explicó el rubio divertido-
-Jajajaja –rió Rocío avergonzada- No,
la verdad es que el pobrecito no tiene la culpa –se encogió sonrojada- bueno,
nada una boludez pasa que el profesor… -pero Rocío se calló un segundo- ¿perdón?
Porque te estoy contando esto, si ni sé cómo te llamas –puntualizó-.
-Tenés razón, perdoname –estiró su
mano- Soy Nicolás Riera, profesor de percusión, pero decime Nico –sonrió el
chico-
-Bueno, es un gusto Nico
–estrechando su mano con la de él- soy Rocío Igarzabal, estudiante de Canto de
segundo año, pero decime Rochi –sonrió junto con él- parece que vas a ser mi
profesor. Este año tengo percusión.
-Si, puede que sea yo tu profesor
–asintió Nicolás- bueno Rochi, me contás ¿qué te paso? –dijo invitándola a
sentarse en el césped-
-Dale, pasa que me quede dormida –el
rubio abrió los ojos- ¡Si!, me quede dormida el primer día y nada llegue 2 minutos
tarde, entre y el imbécil del profesor ¡¡me saco!! Quien se cree que es??
–gritó Rocío sacada nuevamente-
-¿El profesor. Por ejemplo? –dijo
moviendo la cabeza-
-Si, si sé, pero es que, ¡Me
avergonzó frente a toda la clase! No podía decirme que me acercara para decirme
exactamente lo mismo. No, me lo dice frente a TODOS! –Nicolás comenzó a reír
nuevamente- ¿perdón, dije algo gracioso? –preguntó alzando una ceja-
-No, simplemente presiento que vamos
a ser, grandes amigos –sonrió-
-¡Nah! ¿Amiga de mi profesor? –dijo
sorprendida- eso va a estar groso! –sonrió-
holaaa vas a seguir subiendo novela por k esta nivela la estuve leyendo en fotolog y con lo k paso ya no pude seguir leyendola pero me encata la novela segui subiendo
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