Rocío había enganchado muy bien con
Nicolás, por lo visto era un tipo bastante simpático y eso le agradaba, además
iba a ser su profesor. Tanto mejor. Aunque había que admitir que era un tanto
extraño.
Bastante extraño la verdad.
Se encontraba en la cafetería
esperando el timbre para que salieran los alumnos de la primera clase, Nicolás
se había marchado a la dirección debido a que una secretaria lo andaba buscando
para terminar de organizar los horarios de sus clases. Estaba sentada en la
cafetería, bebiendo un café y revisando un par de apuntes de un cuaderno
antiguo, si bien había perdido una clase, tenía que empezar a refrescar la
memoria.
-¿Quién soy? –una voz distorsionada
a sus espaldas intentaba sorprenderla-
-Cande, no jodas. –dijo la rubia sin
moverse-
-¿Cómo supiste que soy yo? –dijo
molesta sentándose frente a ella-
Rocío rió y sonrió:
-¡Porque todos los años haces lo
mismo! Vas a tener que cambiar la táctica, porque ya no funciona ¡Eh! –soltó
cuando la morocha le sacó la lengua-
-¿Cómo andas?
-Y la verdad en la mañana, ¡re mal!
Pero ya estoy bien –dijo dando vuelta una página del cuaderno- ¿y vos?
-Y… -movió la cabeza poco
convencida- ¡en una encrucijada!
Rocío no comprendió y frunció el
señor.
-¿Cómo en una encrucijada?
-¿Te acordás la materia que me lleve
el año pasado? ¿Esa de las maquetas? –la rubia asintió- bueno otra vez me hace
esa clases la perra mayor! –Refiriéndose a la profesora-.
-¿Me estas jodiendo? Esa mina te la
tiene jurada –dijo divertida-.
-¿¿Jurada?? ¡RE! Jurada –dijo
abriendo los ojos- ¡Me odia! Todo porque se combinar mejor que ella. –dijo
angustiada la flaquita-.
-Riendo ante las ocurrencias de su
amiga- Y por combinar no creo, yo creo que es porque te escucho hablando de
ella re mal, Can.
-¡Nada que ver! –mintió y Rocío la
miró seria- Esta bien, pero no es mi culpa que no sepa combinar. Y eso que es
profe de diseño… -se cruzó de brazos-.
-No creo que se haya molestado por
eso, creo que fue por la parte en la que dijiste… ¿cómo era?... ¡Ah, sí! “vieja,
desabrida y desteñida” –repitió Rochi imitando a Candela-.
-Y... puede ser viste. ¡Pero eso no
quita que tenga razón! –se defendió Cande-.
-Esta bien, bueno y ¿cuál es el tema
con la vieja? –prosiguió Rocío-.
-Pasa que es ¡OBVIO! ¡No voy a poder
pasarla sola! Así que estuve averiguando y hay un tipo que hace clases
particulares, es de último año de arquitectura. Un topo. –dijo tapándose la
cara como si algo anduviese mal-.
-OK. No voy entendiendo. Tienes un
problema, un chico te lo puede solucionar., pero es de arquitectura… ¿Qué tiene
que ver arquitectura con diseño? –dijo sin entender-.
-Que este chico creo que es un capo
en maquetas. Y es su último año y hace clases
-dijo con obviedad en su voz-
-Eemmm. Ok, vamos por partes, porque
todavía no entiendo cual es el problema
-tomando un sorbo de su café- ¿Por qué en encrucijada?
-Pasa que el chico es un pesado. Anda
siempre solo porque es un antipático, nadie lo soporta, pero es eso o reprobar
otra vez –Candela se sentía abatida y completamente angustiada-.
-¡No! Jodeme que es el “Buchón”
–dijo asombrada-
-¿Buchón? ¿Qué buchón? –preguntó
Candela sin entender-
-El chico de Arquitectura que todos
los profes de la universidad Aman, es un creído y dicen que por su culpa
echaron a varios alumnos de la junta estudiantil, porque él traicionó a los
chicos y le contó al director que se querían tomar la universidad para una
huelga. También dicen que le cuanta todo al director… -Rocío contaba con
asombro-.
-¡No te creo! ¡Jodeme! –dijo
boquiabierta la flaquita sin creérselo- ¿¿¡¡Qué voy a hacer ahora!!??
-¡Aaayyy! No sé –Dijo Rochi igual de
angustiada que Cande- ¿No hay nadie más que haga clases? –preguntó tomando otro
sorbo de café-
-¡Nooo! Es el único. El otro chico,
ya está haciendo clases y no tiene más tiempo–dijo Candela abatida- Pero es
bancarme eso o reprobar con la perra mayor.
-¿Te parece si al break te acompaño
a hablar con él? –propuso la rubia-
-¿De verdad? ¡Dale please! Gordi no
puedo sola, necesito tu apoyo–sonrió abrazándola- Qué haría sin vos rubia.
De pronto, Rocío observó la hora
debido a que mucha gente comenzó a entrar a la cafetería y notó que era momento
del cambio de hora, por lo que, ambas debían irse a sus respectivas clases.
Candela y Rocío se conocían hace dos
años, cuando ambas ingresaron a la Universidad. Resulta que Candela estudia
diseño gráfico y le tocó un par de clases con María, la hermana de Rochi que va
un año más adelante, pero que reprobó una materia, por lo que tenía asignaturas
de primero en aquel tiempo, desde el comienzo se hicieron re amigas. Mery
ayudaba a Can a acostumbrarse al ritmo de la universidad, por lo que,
constantemente se juntaban a estudiar en la casa de las rubias y desde un
comienzo la castaña se enamoró de Amadito y fue así como las tres se volvieron
inseparables, dentro de lo distintas que son, su complementarse las hizo mucho
más unidas.
La clase había transcurrido
tranquila, sin ningún otro tipo de percance. Recién salía de “Historia de la
Música” que la impartía un profesor que Rocío ya conocía y con el cual no tenía
mucha relación. Estaba saliendo del salón con un par de compañeros, conversando
de lo que habían sido las vacaciones, hablaron del descanso y al llegar a la
puerta se despidieron para cada uno emprender su rumbo. Ya una vez que se
despidió se giró rápidamente para ir hacia el salón de Candela e ir a hablar
con el chico de las famosas clases que ella necesitaba para pasar la materia. Giró
por el pasillo y se estrelló fuertemente con una persona que venía en el
sentido contrario dejando caer los libros que ambos traían en sus brazos quedando
totalmente regados en el piso.
-Perdoname no te vi, discúlpame, que
tonto –dijo un muchacho mientras se agachaba para recoger las cosas-
Rocío hizo lo mismo para recoger sus
cosas. -No te preocupes, venía distraída y-
-Somos unos –levantando la vista
para mirarla por primera vez- despista… ¿Rocío?
-¿¿Vos?? ¿Qué haces acá? –dijo
cambiando su sonrisa por un rostro bastante serio mientras recogía sus cosas y
se levantaba-
-Estudio acá, Rocío –respondió e
joven levantándose-
-¿Acá? Pero si vos estabas en la
otra facultad –agregaba Rocío sin entender-
-Me transfirieron, me queda más
cerca de la casa –explicó el chico encogiéndose de brazos-
-¡Pará! ¿y Amado? Donde esta Amado,
se suponía que vos estabas con él y yo tenía que pasar a buscarlo ahora – preguntó
molesta-
-Está con mi mamá, no te preocupes,
no voy a dejar solo a mi hijo –dijo contagiándose del tono molesto de la rubia-
-¿Claro no?, porque ahora si es tu
hijo. ¿Verdad, Pablo? -soltó con ímpetu
y un deje de reproche en la voz-
Se giró totalmente sacada y lo dejo
ahí parado en medio del pasillo. Se dirigió prácticamente corriendo al salón de
su amiga para, ya ni recordaba para qué, no sabía si para buscar al chico de
las clases o no, pero si para por lo menos salir corriendo de allí. Iba
totalmente sacada caminando y chocando con todo él y lo que se le atravesaba,
llegando ya al salón de la flaquita, miró para ambos lados y resulta que no se
encontraba en ella, enojada aún más, siguió caminando hacia la cafetería haber
si allí la encontraba…
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