viernes, 15 de junio de 2012

Capitulo Dos "Encrucijada"


Rocío había enganchado muy bien con Nicolás, por lo visto era un tipo bastante simpático y eso le agradaba, además iba a ser su profesor. Tanto mejor. Aunque había que admitir que era un tanto extraño.
Bastante extraño la verdad.

Se encontraba en la cafetería esperando el timbre para que salieran los alumnos de la primera clase, Nicolás se había marchado a la dirección debido a que una secretaria lo andaba buscando para terminar de organizar los horarios de sus clases. Estaba sentada en la cafetería, bebiendo un café y revisando un par de apuntes de un cuaderno antiguo, si bien había perdido una clase, tenía que empezar a refrescar la memoria.

-¿Quién soy? –una voz distorsionada a sus espaldas intentaba sorprenderla-
-Cande, no jodas. –dijo la rubia sin moverse-
-¿Cómo supiste que soy yo? –dijo molesta sentándose frente a ella-

Rocío rió y sonrió:
-¡Porque todos los años haces lo mismo! Vas a tener que cambiar la táctica, porque ya no funciona ¡Eh! –soltó cuando la morocha le sacó la lengua-
-¿Cómo andas?
-Y la verdad en la mañana, ¡re mal! Pero ya estoy bien –dijo dando vuelta una página del cuaderno- ¿y vos?
-Y… -movió la cabeza poco convencida- ¡en una encrucijada!
Rocío no comprendió y frunció el señor.
-¿Cómo en una encrucijada?
-¿Te acordás la materia que me lleve el año pasado? ¿Esa de las maquetas? –la rubia asintió- bueno otra vez me hace esa clases la perra mayor! –Refiriéndose a la profesora-.
-¿Me estas jodiendo? Esa mina te la tiene jurada –dijo divertida-.
-¿¿Jurada?? ¡RE! Jurada –dijo abriendo los ojos- ¡Me odia! Todo porque se combinar mejor que ella. –dijo angustiada la flaquita-.
-Riendo ante las ocurrencias de su amiga- Y por combinar no creo, yo creo que es porque te escucho hablando de ella re mal, Can.
-¡Nada que ver! –mintió y Rocío la miró seria- Esta bien, pero no es mi culpa que no sepa combinar. Y eso que es profe de diseño… -se cruzó de brazos-.
-No creo que se haya molestado por eso, creo que fue por la parte en la que dijiste… ¿cómo era?... ¡Ah, sí! “vieja, desabrida y desteñida” –repitió Rochi imitando a Candela-.
-Y... puede ser viste. ¡Pero eso no quita que tenga razón! –se defendió Cande-.
-Esta bien, bueno y ¿cuál es el tema con la vieja? –prosiguió Rocío-.
-Pasa que es ¡OBVIO! ¡No voy a poder pasarla sola! Así que estuve averiguando y hay un tipo que hace clases particulares, es de último año de arquitectura. Un topo. –dijo tapándose la cara como si algo anduviese mal-.
-OK. No voy entendiendo. Tienes un problema, un chico te lo puede solucionar., pero es de arquitectura… ¿Qué tiene que ver arquitectura con diseño? –dijo sin entender-.
-Que este chico creo que es un capo en maquetas. Y es su último año y hace clases  -dijo con obviedad en su voz-
-Eemmm. Ok, vamos por partes, porque todavía no entiendo cual es el problema  -tomando un sorbo de su café- ¿Por qué en encrucijada?
-Pasa que el chico es un pesado. Anda siempre solo porque es un antipático, nadie lo soporta, pero es eso o reprobar otra vez –Candela se sentía abatida y completamente angustiada-.
-¡No! Jodeme que es el “Buchón” –dijo asombrada-
-¿Buchón? ¿Qué buchón? –preguntó Candela sin entender-
-El chico de Arquitectura que todos los profes de la universidad Aman, es un creído y dicen que por su culpa echaron a varios alumnos de la junta estudiantil, porque él traicionó a los chicos y le contó al director que se querían tomar la universidad para una huelga. También dicen que le cuanta todo al director… -Rocío contaba con asombro-.
-¡No te creo! ¡Jodeme! –dijo boquiabierta la flaquita sin creérselo- ¿¿¡¡Qué voy a hacer ahora!!??
-¡Aaayyy! No sé –Dijo Rochi igual de angustiada que Cande- ¿No hay nadie más que haga clases? –preguntó tomando otro sorbo de café-
-¡Nooo! Es el único. El otro chico, ya está haciendo clases y no tiene más tiempo–dijo Candela abatida- Pero es bancarme eso o reprobar con la perra mayor.
-¿Te parece si al break te acompaño a hablar con él? –propuso la rubia-
-¿De verdad? ¡Dale please! Gordi no puedo sola, necesito tu apoyo–sonrió abrazándola- Qué haría sin vos rubia.

De pronto, Rocío observó la hora debido a que mucha gente comenzó a entrar a la cafetería y notó que era momento del cambio de hora, por lo que, ambas debían irse a sus respectivas clases.

Candela y Rocío se conocían hace dos años, cuando ambas ingresaron a la Universidad. Resulta que Candela estudia diseño gráfico y le tocó un par de clases con María, la hermana de Rochi que va un año más adelante, pero que reprobó una materia, por lo que tenía asignaturas de primero en aquel tiempo, desde el comienzo se hicieron re amigas. Mery ayudaba a Can a acostumbrarse al ritmo de la universidad, por lo que, constantemente se juntaban a estudiar en la casa de las rubias y desde un comienzo la castaña se enamoró de Amadito y fue así como las tres se volvieron inseparables, dentro de lo distintas que son, su complementarse las hizo mucho más unidas.

La clase había transcurrido tranquila, sin ningún otro tipo de percance. Recién salía de “Historia de la Música” que la impartía un profesor que Rocío ya conocía y con el cual no tenía mucha relación. Estaba saliendo del salón con un par de compañeros, conversando de lo que habían sido las vacaciones, hablaron del descanso y al llegar a la puerta se despidieron para cada uno emprender su rumbo. Ya una vez que se despidió se giró rápidamente para ir hacia el salón de Candela e ir a hablar con el chico de las famosas clases que ella necesitaba para pasar la materia. Giró por el pasillo y se estrelló fuertemente con una persona que venía en el sentido contrario dejando caer los libros que ambos traían en sus brazos quedando totalmente regados en el piso.

-Perdoname no te vi, discúlpame, que tonto –dijo un muchacho mientras se agachaba para recoger las cosas-
Rocío hizo lo mismo para recoger sus cosas. -No te preocupes, venía distraída y-
-Somos unos –levantando la vista para mirarla por primera vez- despista… ¿Rocío?
-¿¿Vos?? ¿Qué haces acá? –dijo cambiando su sonrisa por un rostro bastante serio mientras recogía sus cosas y se levantaba-
-Estudio acá, Rocío –respondió e joven levantándose-
-¿Acá? Pero si vos estabas en la otra facultad –agregaba Rocío sin entender-
-Me transfirieron, me queda más cerca de la casa –explicó el chico encogiéndose de brazos-
-¡Pará! ¿y Amado? Donde esta Amado, se suponía que vos estabas con él y yo tenía que pasar a buscarlo ahora – preguntó molesta-
-Está con mi mamá, no te preocupes, no voy a dejar solo a mi hijo –dijo contagiándose del tono molesto de la rubia-
-¿Claro no?, porque ahora si es tu hijo. ¿Verdad, Pablo?  -soltó con ímpetu y un deje de reproche en la voz-

Se giró totalmente sacada y lo dejo ahí parado en medio del pasillo. Se dirigió prácticamente corriendo al salón de su amiga para, ya ni recordaba para qué, no sabía si para buscar al chico de las clases o no, pero si para por lo menos salir corriendo de allí. Iba totalmente sacada caminando y chocando con todo él y lo que se le atravesaba, llegando ya al salón de la flaquita, miró para ambos lados y resulta que no se encontraba en ella, enojada aún más, siguió caminando hacia la cafetería haber si allí la encontraba…

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