lunes, 18 de junio de 2012

Capitulo Tres "Arreglárselas"


Se giró totalmente sacada y lo dejo ahí parado en medio del pasillo. Se dirigió prácticamente corriendo al salón de su amiga para, ya ni recordaba para qué, no sabía si para buscar al chico de las clases o no, pero si para por lo menos salir corriendo de allí. Iba totalmente sacada caminando y chocando con todo él y lo que se le atravesaba, llegando ya al salón de la flaquita, miró para ambos lados y resulta que no se encontraba en ella, enojada aún más, siguió caminando hacia la cafetería haber si allí la encontraba…

Minutos atrás, el timbre había sonado y ni rastros de la rubia, Candela se dispuso a esperar un par de minutos, pero nada de nada. Rochi no aparecía y se le acababa el tiempo.
Simple.
Se armó de valor y se encamino hacia el pasillo de Arquitectura. Una vez cerca se detuvo y lo dudó un poco. Volvió a caminar. Se detuvo. Se devolvió. Pero volvió a repetirse a sí misma que era eso o reprobar nuevamente, y claramente eso no se lo iba a permitir ni ella ni sus papás que la estaban ayudando a pagar la carrera.
A lo lejos divisó a un chico alto y morocho -bastante guapo para el gusto de Candela- Se encontraba sentado solo en una banca ubicada al costado del césped y que concentrado con un libro en la mano, por lo que, Candela supuso que estaba leyendo.
Respiro profundamente armándose del valor necesario y caminó hacia él lentamente hasta llegar a su lado.

-Dis- Disculpa –dijo la flaquita con dificultad y el chico bajó el libro y sobre él la miró- vos sos –y miró un papel- ¿Vitorio Alessandro?

Desconfiado el joven levantó la mirada, frunció el seño y dijo:
-Si te refieres a Victorio D’Alessandro. Si soy yo –dijo bajando el libro totalmente para mirarla serio de pies a cabezas- sino, te equivocas de persona.

Candela omitió el tono antipático del joven.
-Hola, soy Candela –estiró la mano la chica, pero el morocho ni se dio por enterado, siguió mirándola como si nada- bueno… -continuó Candela suspirando- pasa que me dijeron que vos me podías dar clases de maquetas, es que tengo un trabajo para la próxima semana y necesito sacarme por lo menos un seis y me dijeron que vos sabes mucho –sonrió durativa-
Un largo silencio se presentó entre ellos y el morocho se dispuso a hablar
-Tengo los viernes por la tarde libres, cobro ochenta pesos la hora –dijo mientras guardaba su libro-
-¿¿¿Ochenta??? –soltó Candela asombrada- pero eso es mucha plata –Victorio tomó su bolso y se levantó del asiento disponiéndose a caminar por el pasillo- ¡Ey! Pero... Si son varias clases ¿no me podes hacer no sé un precio? –dijo Candela a espaldas de chico-
Serio y seguro se giró hacia ella  -No– y dispuso a caminar nuevamente.
-¡Ey! ¡Para, para! –dijo siguiéndolo y él se giró para prestarle atención - Esta bien, ¿el viernes a qué hora? –suspiró-
-A las cinco, aquí mismo, ¿si? –y Cande asintió mientras lo observaba meter la mano dentro del bolsillo, girarse y emprender camino por el pasillo dejandola totalmente confundida-.

Se quedó parada allí un instante, mirando cómo se alejaba sin ninguna razón aparente, y cuando por fin cayó en que los que pasaban la miraban ahí parada, sacudió levemente la cabeza, respiró profundo y caminó hacia la cafetería.

Tenía que de una u otra forma arreglárselas para pagar y Rochi quizás tenía alguna idea.

En la cafetería Rocío se había rendido así que prefirió esperar a Cande allí. Se sentó en una mesa y fue en ese momento en el que vio a Cande entrar por la puerta, le hizo señas para que se acercara.

-Perdoname Can, te busque por todos lados y no te encontré, vayamos a hablar con el tipo ese –levantándose-
-Pará, no… ya fui, ya hablé con él. -dijo aún ensimismada mientras se sentaba a un lado de Rocío-
-¿Y qué onda el chico? –dijo intrigada volviendo a sentarse- Dale contame, qué es lo que te pasa, estas rara.
-¡Es un pesado!… y re extraño –Cande se tapó la cara-
-¿si?
-Si, mucho, pero bueno…
-Naahh, pero tenés que estar tranquila y pensar que es por la nota, sino… -movió la cabeza la rubia-
-Si, si sé… -hizo una pausa y notó lo extraña que estaba su amiga- ¿y a vos que te paso, Ro? –la rubia iba a hablar pero Cande la interrumpió- y ni te gastes, no me digas que nada, mirá que te conozco –Rocío suspiró- Dale, ¿qué paso? –insistió Candela-.
-Pablo…
-Otra vez, ese tipo, ¿qué pasó ahora? –dijo la morocha rodando los ojos-
-Esta acá –suspiró-
-¿Acá? ¿Acá donde? –dijo girándose y mirando hacia todas partes-
-En la universidad –soltó rocío de mal modo-
-Nooo… no te creo, y ¿que hace acá? –pregunto sin entender-
-Se cambió, lo trasladaron y ahora estudia acá –dijo notablemente preocupada-
-¿Jodeme? –dijo Cande tapándose la boca-
-Cande ¿podés decir otra cosa que no sean monosílabos por favor? –Cande abrió los ojos ante la mala onda- Si, según él porque le queda más cerca de la casa…
-¿Y vos le creíste? –preguntó la morocha y la rubia negó con la cabeza- ¡please gordi! ¡Es obvio que se cambió por vos!
-No sé… -soltó insegura- No creo… -y Cande la quedó mirando- ¿vos decís?
-¡Obvio! ¿Sino? Antes estaba en la otra facu y no le molestaba y justo ahora le empezó a molestar el que le quedara lejos…
-Bueno, no importa no quiero hablar de él…
-Está bien –dijo resignada, sabía que cuando Ro se negaba a hablar de algo, no había quien la convenciera-
-¿Cómo lo vas a hacer al final? ¿Vas a tomar las clases? –cambió el tema de pronto-
-Y sí, no me queda de otra –suspiró- no sé como lo voy a hacer para poder pagar todo…
-Tranquila si querés yo te ayudo y-
-¡No! Tengo que arreglármelas y no puedo pedirles a mis viejos, con suerte pueden ayudarme a pagar la Faculdad y el colegio de las enanas…
-¿Y entonces? –preguntó entristecida-
-Voy a tener que trabajar… los ahorros que me quedan de cuando trabaje en el verano, los voy a tener que gastar en materiales para los trabajos que vienen, la perra mayor ya nos dio maqueta para la próxima semana –dijo molesta- así que voy a tener que conseguirme algún laburo de media tarde o en los findes –decía complicada-
-Dale, no seas tonta, yo te ayudo, no será mucho, pero en algo te aliviana
-Ro, no. Ya te dije que no, no insistas…

Cande venía de una famita de clase media y como todas las del medio, no tenía como para derrochar por ahí. Sus padres, ambos profesores, le dieron todos los estudios posibles, así mismo como lo hacía con sus hermanas ahora. Candela se ganó una beca para poder estudiar en la Universidad, cosa que le facilito mucho el peso en cuanto a gastos, pero al haber reprobado un ramo, perdió parte de la beca y esa era su motivación. Si ella aprobaba nuevamente todas las materias podía postular a recuperar la beca y así quitarles un peso a sus padres, que actualmente estaban a full con la educación de sus hermanas menores...

Sonó el timbre nuevamente que indicaba que debían entrar a clases, ambas se despidieron y salieron de la cafetería en dirección a sus respectivas aulas…

No hay comentarios:

Publicar un comentario