viernes, 13 de julio de 2012

Capitulo Cuatro "Estruendo"


La rubia aún en clases miraba una y otra vez el reloj, pero los minutos parecían pasar lentamente, miró nuevamente el reloj y ya quedaban sólo cinco minutos para que la clase terminara y así ella pudiese ir a buscar a Amadito. Se puso a pensar en cómo le había cambiado la vida ese niño, en realidad a todos, fue un vuelco completo en la vida de los Igarzabal, sobre todo para Mery y ella, que tras la noticia de que había un nuevo integrante de la familia se unieron enormemente.

El timbre sonó sacándola de sus pensamiento, juntó sus cosas con velocidad para así salir lo antes posible a buscar al niño, una vez que había reunido todo, tomo su campera y salió del salón casi volando. Fue en ese momento en el que iba saliendo por la puerta del salón  cuando un fuerte estruendo se escucho en todo el pasillo y por el aire se vieron volar distintos papeles. La chica anonadada se encontraba en el piso boca arriba con el peso de un cuerpo sobre ella, cuando por fin todas sus neuronas volvieron a ella y fue capaz de entender  lo que sucedía, unos ojos rubios la miraban directamente, pelo rubio alcanzaba a vislumbrar, por lo visto, si su memoria no la traicionaba, hace breves segundos acababa de tropezar con él haciéndola girar, perder el equilibrio y caer con un chico encima… todavía se encontraba aturdida por el golpe que había recibido al caer al suelo.
                 
Minutos antes…

Un hombre rubio, de ojos que hipnotizan a cualquiera y de no tan prologada estatura salía de la sala de maestros bastante cansado tras la larga primera jornada de trabajo. Era su primer año como maestro, había egresado hace dos años del conservatorio de música y era la primera vez que daba clases “oficialmente” sus trabajos anteriores habían sido clases particulares de algún tipo de instrumento o simplemente de voz, igualmente el no había querido ningún trabajo más estable ya que seguía especializándose en voz, fue la rama que él eligió y la que dentro de la música en sí le apasionaba más, por lo que los horarios eran más flexibles y le daba el tiempo de hacer ambas cosas…

Caminaba distraído por el pasillo, con las manos llenas de fotocopias que había sacado para preparar la siguiente clase, partituras y papeleo en general y, sumado a eso, inevitablemente iba escuchando música muy concentrado cantando. Iba tan sumergido en su mundo que no notó como se le atravesaba un reflejo rubio y que se venía de frente, pero fue tarde. Chocando con fuerza debido a la velocidad de ambos, provocó que todos los papeles volaran por el aire y por la fuerza, cayeran ambos al suelo, él sobre ella.

Se encontró con unos ojos color miel que lo miraban de cerca pero que no le prestaban mucha atención. Se veían distraídos, confundidos, como si no entendiesen muy bien lo que sucedía, como si se tratara de una escena en cámara lenta. Quedó sumergido en ellos, podía sentir como un leve escalofrío le recorría el cuerpo ante el contacto de su brazo con el de ella y fue aquella sensación la que lo despertó y lo trajo a tierra nuevamente. Levantándose rápidamente, pero con dificultad, debido a que cuando cayó se golpeo una rodilla…

-Perdóname ¿te encuentras bien? –dio el rubio saliendo de encima de ella para arrodillarse a un lado, mientras su cara demostraba el dolor en la rodilla- ¡Ey! Me escuchas? –repitió preocupado-
-Emm… Si, si estoy bien –dijo sentándose en el piso del pasillo- uuuuhh... cómo me da vueltas todo  -pensó en voz alta la rubia-
-Perdóname, no te vi, venía caminando distraído –dijo levantándose junto con la chica, tomándola de un brazo para ayudarla a levantarse-
- No te preocupes yo también venía–y por primera vez lo miró de manera consciente- ¡no puede ser!
- ¿Que pasó? –dijo el chico sin entender aún sosteniéndola del brazo-
- ¡Vos sos el profesor! ¡Vos sos el que me dejó en vergüenza delante de toda la clase! –Decía indignada la rubia- no sólo me dejas en vergüenza en la clase, sino que ahora me chocas en pleno pasillo, me botas y… ¡caes encima mío!
- Pero si fue un accidente –dijo él comenzando a sentirse molesto ante el tono usado por la rubia- Además, ya te pedí disculpas.
- Disculpas aceptadas –soltó mientras estaba recogiendo parte de las cosas que había dejado caer al chocar- disculpas aceptadas, chau –

Se levantó y salió de allí caminando con dificultad, ante la atenta mirada del rubio que sin creerse lo que había sucedido y lo que le había dicho la rubia terminó de recoger sus cosas que yacían todavía tiradas, y se dirigió a su auto para partir a casa.

Los días fueron avanzando y con ellos la integración de los nuevos alumnos, y como era tradición todos los años el viernes de la primera semana se organizaba una fiesta de bienvenida para los que recién se entran la universidad y para darle comienzo al año estudiantil, por lo que era el tema de pasillos, baños y aulas “la bienvenida”. Los estudiantes de Diseño eran los encargados de la ornamentación de la fiesta, los profesores los encargados de fijar que cosas se vendería para comer, los alumnos de Comunicaciones y Audiovisual decidieron hacerse cargo de todo lo que fuese iluminación y sonido y los estudiantes de la facultad de música y artes debían fijar algún tipo de espectáculo, y así llegaron al acuerdo de que harían una especie de “Festival Estudiantil de la voz” para que todos los estudiantes interesados pudiesen participar. Nuevos y Antiguos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario