La rubia aún en clases miraba una y
otra vez el reloj, pero los minutos parecían pasar lentamente, miró nuevamente
el reloj y ya quedaban sólo cinco minutos para que la clase terminara y así
ella pudiese ir a buscar a Amadito. Se puso a pensar en cómo le había cambiado
la vida ese niño, en realidad a todos, fue un vuelco completo en la vida de los
Igarzabal, sobre todo para Mery y ella, que tras la noticia de que había un
nuevo integrante de la familia se unieron enormemente.
El timbre sonó sacándola de sus
pensamiento, juntó sus cosas con velocidad para así salir lo antes posible a
buscar al niño, una vez que había reunido todo, tomo su campera y salió del
salón casi volando. Fue en ese momento en el que iba saliendo por la puerta del
salón cuando un fuerte estruendo se
escucho en todo el pasillo y por el aire se vieron volar distintos papeles. La
chica anonadada se encontraba en el piso boca arriba con el peso de un cuerpo
sobre ella, cuando por fin todas sus neuronas volvieron a ella y fue capaz de
entender lo que sucedía, unos ojos
rubios la miraban directamente, pelo rubio alcanzaba a vislumbrar, por lo
visto, si su memoria no la traicionaba, hace breves segundos acababa de
tropezar con él haciéndola girar, perder el equilibrio y caer con un chico
encima… todavía se encontraba aturdida por el golpe que había recibido al caer
al suelo.
Minutos antes…
Un hombre rubio, de ojos que
hipnotizan a cualquiera y de no tan prologada estatura salía de la sala de
maestros bastante cansado tras la larga primera jornada de trabajo. Era su
primer año como maestro, había egresado hace dos años del conservatorio de
música y era la primera vez que daba clases “oficialmente” sus trabajos
anteriores habían sido clases particulares de algún tipo de instrumento o
simplemente de voz, igualmente el no había querido ningún trabajo más estable
ya que seguía especializándose en voz, fue la rama que él eligió y la que dentro
de la música en sí le apasionaba más, por lo que los horarios eran más
flexibles y le daba el tiempo de hacer ambas cosas…
Caminaba distraído por el pasillo,
con las manos llenas de fotocopias que había sacado para preparar la siguiente
clase, partituras y papeleo en general y, sumado a eso, inevitablemente iba
escuchando música muy concentrado cantando. Iba tan sumergido en su mundo que
no notó como se le atravesaba un reflejo rubio y que se venía de frente, pero
fue tarde. Chocando con fuerza debido a la velocidad de ambos, provocó que
todos los papeles volaran por el aire y por la fuerza, cayeran ambos al suelo,
él sobre ella.
Se encontró con unos ojos color miel
que lo miraban de cerca pero que no le prestaban mucha atención. Se veían
distraídos, confundidos, como si no entendiesen muy bien lo que sucedía, como
si se tratara de una escena en cámara lenta. Quedó sumergido en ellos, podía
sentir como un leve escalofrío le recorría el cuerpo ante el contacto de su brazo
con el de ella y fue aquella sensación la que lo despertó y lo trajo a tierra
nuevamente. Levantándose rápidamente, pero con dificultad, debido a que cuando
cayó se golpeo una rodilla…
-Perdóname ¿te encuentras bien? –dio
el rubio saliendo de encima de ella para arrodillarse a un lado, mientras su
cara demostraba el dolor en la rodilla- ¡Ey! Me escuchas? –repitió preocupado-
-Emm… Si, si estoy bien –dijo
sentándose en el piso del pasillo- uuuuhh... cómo me da vueltas todo -pensó en voz alta la rubia-
-Perdóname, no te vi, venía
caminando distraído –dijo levantándose junto con la chica, tomándola de un
brazo para ayudarla a levantarse-
- No te preocupes yo también venía–y
por primera vez lo miró de manera consciente- ¡no puede ser!
- ¿Que pasó? –dijo el chico sin
entender aún sosteniéndola del brazo-
- ¡Vos sos el profesor! ¡Vos sos el
que me dejó en vergüenza delante de toda la clase! –Decía indignada la rubia-
no sólo me dejas en vergüenza en la clase, sino que ahora me chocas en pleno
pasillo, me botas y… ¡caes encima mío!
- Pero si fue un accidente –dijo él
comenzando a sentirse molesto ante el tono usado por la rubia- Además, ya te
pedí disculpas.
- Disculpas aceptadas –soltó mientras
estaba recogiendo parte de las cosas que había dejado caer al chocar- disculpas
aceptadas, chau –
Se levantó y salió de allí caminando
con dificultad, ante la atenta mirada del rubio que sin creerse lo que había
sucedido y lo que le había dicho la rubia terminó de recoger sus cosas que
yacían todavía tiradas, y se dirigió a su auto para partir a casa.
Los días fueron avanzando y con
ellos la integración de los nuevos alumnos, y como era tradición todos los años
el viernes de la primera semana se organizaba una fiesta de bienvenida para los
que recién se entran la universidad y para darle comienzo al año estudiantil,
por lo que era el tema de pasillos, baños y aulas “la bienvenida”. Los
estudiantes de Diseño eran los encargados de la ornamentación de la fiesta, los
profesores los encargados de fijar que cosas se vendería para comer, los alumnos
de Comunicaciones y Audiovisual decidieron hacerse cargo de todo lo que fuese
iluminación y sonido y los estudiantes de la facultad de música y artes debían
fijar algún tipo de espectáculo, y así llegaron al acuerdo de que harían una
especie de “Festival Estudiantil de la voz” para que todos los estudiantes interesados
pudiesen participar. Nuevos y Antiguos.
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